Miércoles, 24 de abril, 2019

Génesis Dávila es parte de la generación de jóvenes defensores de derechos humanos comprometidos con las personas vulneradas en Venezuela, que buscan retribuir las oportunidades que en su momento recibieron para su formación y desarrollo y que, como objetivo de vida, quieren dejar al país en mejores condiciones de cómo lo encontraron


“No existen límites para las metas que queremos alcanzar”, es uno de los consejos que la defensora de derechos humanos y fundadora de la organización Defiende Venezuela, Génesis Dávila, da a los jóvenes en Venezuela y a quienes han tenido que emigrar forzosamente debido a la crisis que se vive en el país.

Dávila, de 27 años de edad, es parte de la generación de jóvenes comprometidos con las personas vulneradas en Venezuela, que buscan retribuir las oportunidades que en su momento recibieron para su formación y desarrollo y que, como objetivo de vida, quieren dejar al país en mejores condiciones de cómo lo encontraron.

Su primera experiencia en el mundo de los derechos humanos la obtuvo con la organización Mujer y Ciudadanía, donde colaboró en la organización de un encuentro de defensores promovido por la Unión Europea, en el cual entró en contacto con diferentes ONG.

Cuando realizaba sus estudios de ciencias jurídicas en la Universidad de Los Andes (ULA), Dávila colaboró con el Centro de Investigaciones Científicas, Penales y Criminológicas, al tiempo que confirmaba su interés por dedicarse a los derechos humanos y el derecho penal.

Más tarde, se involucró en programas de formación como los Modelos de las Naciones Unidas, lo que le brindó la oportunidad de realizar pasantías en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en Washington D.C. (Estados Unidos).

“Estando en esta pasantía observé que en Venezuela teníamos un problema en el uso del Sistema Interamericano de Derechos Humanos, que es nuestro sistema regional de protección de derechos, y esta identificación del problema provenía del número de denuncias hechas desde Venezuela para ese momento (2015), cuando solo se habían denunciado nada más 26 casos de violaciones de derechos humanos”, destaca Dávila.

En un país con una grave crisis de derechos humanos y con indicadores socioeconómicos muy alarmantes, que se registren tan pocas denuncias de violaciones de derechos humanos prenden las alarmas sobre la defensa que se puede hacer, ya que solo en Colombia se introdujeron más de 400 recursos y en México más de 800, en exactamente el mismo año.

Por ello, Dávila toma la difícil decisión de regresar a Venezuela. Difícil no por el hecho de no querer volver, sino por las condiciones en las que debía asumir su regreso: altísimos índices inflacionarios, fuerte escasez de alimentos y medicinas, graves problemas en los servicios públicos y la cada vez mayor inseguridad en las calles. Esto, sin mencionar el clima de constante tensión política y social debido a la represión de las libertades de expresión, reunión y al hostigamiento contra los defensores de derechos humanos.

Sin embargo, tras regresar a Venezuela le fue otorgada una beca en la Universidad de Georgetown (Washington D.C., EE. UU), donde se preparó en ámbitos como el liderazgo, al tiempo que tenía que desarrollar un proyecto de alto impacto para Hispanoamérica. “Ahí fue cuando decidí que el impacto lo quería hacer en Venezuela a través de la denuncia de violaciones de derechos humanos en el Sistema Interamericano”, subrayó.

Regresar para retribuir

Luego de culminar sus estudios, Dávila retorna a Venezuela para fundar, en octubre de 2017, la organización Defiende Venezuela con el apoyo de dos colegas. Desde ese momento y hasta diciembre del mismo año lograron presentar varias peticiones y medidas cautelares ante la CIDH.

Uno de los primeros frutos que dio su labor fue lograr que el general retirado Ángel Vivas recibiera una medida cautelar y que la organización fuese tomada como fuente de referencia en Venezuela.

“Esto fue un gran impulso para nosotros, porque eso lo logramos en los primeros meses de trabajo. Esto nos permitió el reconocimiento de las otras organizaciones de derechos humanos en el país y pudimos fortalecer el equipo de trabajo”.

En la actualidad, son 10 las personas que laboran en Defiende Venezuela de forma permanente. Dávila destaca el compromiso de todos en la defensa de los derechos humanos ante los organismos internacionales, pese a los obstáculos y dificultades que sufren.

Ese compromiso es compartido por Dávila, al punto de estar segura que su labor no culminará hasta lograr que se haga justicia por todas las víctimas de violaciones de derechos humanos y, aun obteniéndola, seguirá de pie para promover todos los derechos para todas las personas.

“Cada uno de nosotros tiene que buscar la forma de contribuir con el país, porque es nuestra responsabilidad colaborar con Venezuela y si cada uno lo hace, en algún momento podremos encontrar la solución a lo que nos sucede”, concluyó.