VENEZUELA: VIOLENCIA BASADA EN GÉNERO Y COVID-19

Viernes, 19 de febrero, 2021
Por: Roxana Vivas

Todos los días, en algún lugar de Venezuela mueren mujeres víctimas de violencia por su condición de ser mujeres, es así como, la violencia basada en género es uno de los fenómenos que, con el pasar del tiempo, se ha convertido en una situación cada vez más visible. Esto es debido a que siguen habiendo conductas inapropiadas y violentas hacia las mujeres, lo cual se ve representado en un ciclo de violencia que se ha acentuado debido a la impunidad causada por las políticas sistemáticas del gobierno y la desprotección a las víctimas ante estos casos


Inicialmente debemos saber en qué consiste este ciclo de violencia, y es que dentro de este se pueden observar tres fases que el estudio de la Universidad de Málaga, en España, ha investigado y clasificado. La primera de ellas se denomina “fase de tensión” la cual se describe de la siguiente manera: 

El agresor acumula gradualmente tensión, y de forma imprevista y negativa cambia repentinamente del estado de ánimo, actuando de forma inesperada. Aunque la mujer se esfuerce en calmarle, complacerle y minimizar la tensión, creyendo que puede controlarle, la tensión sigue en aumento. 

Es sumamente importante conocer esta fase, en razón de que, si somos capaces de reconocerla e identificarla, seremos capaces de salir del ciclo de violencia y evitar escalar en ella. Ahora bien, tenemos una segunda fase la cual es denominada como aquella de explosión de violencia o agresión, así lo indica la Universidad de Málaga al establecer que: “Es la fase del dominio donde estalla la violencia y se produce las agresiones físicas, psicológicas y sexuales hacia la mujer y / o sus hijas e hijos. En esta fase suele producirse la denuncia y contar lo que está pasando ”. 

Esta es una de las fases más críticas, ya que en ella se puede llegar a la máxima expresión de la violencia la cual es el femicidio.

Por último, corresponde a la tercera fase que es denominada arrepentimiento o luna de miel, en la cual:

El agresor se arrepiente, pide perdón, busca excusas para explicar su conducta, hace promesas de cambio, hace regalos, da muestras de importarle la pareja, la familia, fomentando la idea de cambio e incluso puede ir a tratamiento. Su fin es mantener la relación. Por ello, muchas mujeres retiraron la denuncia y minimizan el comportamiento agresivo que perdura en el tiempo.

Estas fases se encuentran en un círculo sin fin cuando no poseemos las herramientas suficientes para identificar lo que enfrentamos, e incluso nos llevan a normalizar este tipo de situaciones que evidentemente son erróneas y no deben de ser aceptadas. Asimismo, este ciclo se ve agudizado cuando, durante alguna de estas fases, tenemos miedo de dirigirnos a aquellos órganos de protección estatal que deben protegernos. 

El informe publicado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH) del año 2020 establece que “la independencia del sistema judicial de Venezuela ha sido socavada, lo que contribuyó a la impunidad ya la persistencia de las violaciones de los derechos humanos ”. De manera que, este miedo a denunciar se ve evidenciado por la impunidad creciente, debido a la falta de independencia judicial en Venezuela, y que se refleja en la agudización del ciclo de violencia y desprotección a los derechos de las mujeres.

Derechos de las mujeres y las medidas de aislamiento social por Covid-19

Para el 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró la pandemia del virus COVID-19, situación para la que ningún país estaba preparado para hacer frente. Las consecuencias en la vida de las personas no se hicieron solo esperar, pues tratándose de una pandemia de magnitudes inesperadas, confinó a los gobiernos, organismos internacionales, miembros de la sociedad civil y la población en general, a limitar su accionar teniendo como objetivo e inmediato, el combate contra la Covid-19. Esto direccionó la modificación abrupta de servicios, recursos y acciones para la garantía de los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres.

En algunos casos, los padecimientos anteriores al confinamiento se agravan, y la violencia de género es uno de esos padecimientos. Muchas mujeres se encuentran en una posición de peligro inminente al tener a su victimario día a día en su hogar. En este sentido, al encontrarnos en cuarentena y al ser esta una situación de confinamiento obligatorio, la relación de poder y subordinación es más evidente. 

De la misma manera, lo comenta Ofelia Álvarez Cardier, directora de la Fundación para la Prevención de la Violencia Doméstica hacia la Mujer (Fundamujer) al medio de comunicación “Diario la Verdad”, cuando señala que:

“La situación de excepción produce que los organismos competentes detengan sus funciones, dejando, prácticamente, en situación de desamparo a las mujeres que sufren maltrato en la casa. La inoperancia del gobierno permite que, en este tipo de casos, la mujer esté en una diatriba entre la defensa de su salud por la crisis sanitaria y la preservación de su vida ante el maltrato de su pareja”.

Por lo que se puede observar, el agravamiento en la protección de los derechos de las mujeres en confinamiento, tanto que, las denuncias de violencia de género se han incrementado en un 50% desde el inicio de la cuarentena según cifras del Instituto Tachirense de la Mujer (Intamujer).

Testimonios de víctimas de violencia basada en género 

La violencia de género la vemos materializada en aquellas mujeres que han sido maltratadas y degradadas, ejemplo de ello, es el testimonio de Andrea Semprún quien tenía tan solo 14 años de edad y su agresor aproximadamente 30 años de edad cuando fue acosada. Él vivía en el mismo edificio que ella, por lo que era muy común toparse con él constantemente. Una tarde, Semprún regresaba del colegio y al llegar a su edificio se dio cuenta de que el agresor venía detrás de ella, por lo que relata:

“Estábamos los dos esperando el ascensor y había dos señoras al otro extremo del pasillo conversando. De un momento a otro me jaló por el brazo y me arrinconó en una esquina. Me asusté mucho, pero no me salía la voz para gritar. Quedé como petrificada. Se me acercó a la cara como queriéndome decir algo, yo no entendía lo que pasaba. Luego de unos segundos de silencio me dijo: ‘Tú a mí me gustas, quiero salir contigo. Tú ya eres grande, no le vayas a decir a tus papás’. El pánico me inmovilizó pero no sé de donde saqué la fuerza para moverme bruscamente y tratar de quitármelo de encima”.

De esta manera, evidenciamos el acoso como una forma de violencia basada en género ocasionada a una adolescente que pudo sufrir consecuencias psicológicas severas limitando su libre desenvolvimiento personal, sin tomar en cuenta, que esa situación si no hubiera sido atendida, pudo haber escalado en la violencia. Por otro lado, otra manera en la que se ve materializada la violencia a través del siguiente relato:

 “Estaba en el carro con el esposo de mi tía, mientras ella hacía una diligencia. Nos quedamos solos. De un momento a otro puso pornografía en su teléfono e insistía en que mirara las imágenes”. Esto lo debió enfrentar Roxana Rodríguez, una estudiante universitaria de 22 años de edad. Además de ello, expresó:

Por él me siento acosada de una forma denigrante, siento el sadismo en la forma en que me mira y en los gestos que hace con la boca. Es muy desagradable. Es una persona que disfruta de mostrarme o incitarme a hacer cosas de tipo sexual.

Es así como observamos las maneras en las que la violencia actúa sobre las mujeres y lo que han tenido que pasar estas personas porque un hombre siente que tiene poder sobre ellas. La violencia basada en género es uno de los flagelos más graves contra el cual luchar, tomando en cuenta que existen muchas situaciones en las que “normalizamos” una conducta o acción totalmente inapropiada y violenta, y que sólo comporta una agresión hacia las mujeres y sus derechos.

Existen muchas organizaciones de la sociedad civil que luchan constantemente por los derechos de las mujeres, en las que las víctimas pueden acudir cuando se encuentren en peligro o en una situación de violencia, algunas de ellas son:

  • Avesa

  • Amnistía Internacional

  • Women Riots

  • Tinta Violeta

  • La 5ta Ola 

  • Fundación Vida Jurídica

En razón de ello, es vital que las víctimas nunca callen sus voces. Como sociedad nos falta mucho trabajo y activismo, así como luchas para lograr el cambio fundamental. Sin embargo, cada acción nos acerca más a nuestra meta por la igualdad de género. Sin duda alguna, los derechos de las mujeres se han visto atropellados a lo largo del tiempo en Venezuela, y que además, se han agravado en contexto de pandemia, de manera que esto conforma solo una motivación más para acrecentar nuestra lucha y mantenernos juntos y juntas. 

 

Revisa todos los artículos de la revista "No Pensamos callar": https://www.amnistia.org/media/8150/ai_se_revistamujeres.pdf

 

Fuentes:

Diario la Verdad: ¿Por qué las mujeres son más vulnerables al acoso sexual? [en línea] 25.09.2020 https://eldiario.com/2020/09/25/mujeres-acoso-sexual/ Consultada del 15.10 al 20.10.20

Diario la Verdad: Violencia de género se intensifica en Táchira durante la cuarentena [en línea] 20.07.2020 https://eldiario.com/2020/07/20/violencia-de-genero-se-intensifica-en-tachira-durante-la-cuarentena/ Consultada del 15.10 al 20.10.20

Universidad de Málaga: Como Identificar la Violencia de Género [en línea] https://www.uma.es/unidad-de-igualdad/info/123217/como-identificar-la-violencia-de-genero/ Consultada del 15.10 al 20.10.20

 


Tags: Violencia basada en género, Mujeres, Venezuela, No Pensamos callar.

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