Jueves, 26 de agosto, 2021

La desaparición forzada es considerada tal vez una de las prácticas represivas más atroces de las que se han valido gobiernos, regímenes y organizaciones para imponer poder y control en las sociedades. Esta es una forma de violencia que llega a reproducir terror, sufrimiento prolongado, alteración en la vida familiar, en allegados y que inclusive puede paralizar a comunidades y sociedades enteras


30 de agosto de cada año, un día para visibilizar que las víctimas de las desapariciones forzadas no son una historia del pasado, por el contrario son un miedo latente para muchas personas en los tiempos presentes que afecta de manera agravada a mujeres, adolescentes y niñas. Los temores fundados son particularmente alarmantes en la región latinoamericana, que se ejemplifican con casos que han tenido especial incidencia en los Estados de Colombia, México y Venezuela, donde el mero hecho de ser mujer ya constituye preocupantemente un riesgo de ser víctima de Violencia basada en Género o, lo que es más grave aún, de desaparición forzada.

La desaparición forzada es considerada tal vez una de las prácticas represivas más atroces de las que se han valido gobiernos, regímenes y organizaciones para imponer poder y control en las sociedades. Esta es una forma de violencia que llega a reproducir terror, sufrimiento prolongado, alteración en la vida familiar, en allegados y que inclusive puede paralizar a comunidades y sociedades enteras.

Caso de Colombia

En Colombia solo para el año 2018 al menos 9,272 mujeres fueron desaparecidas forzosamente, representando una media de 25 mujeres desaparecidas cada día. Para el 2019, alarmantemente, el número ascendió a 11,296 mujeres. Las dimensiones de este crimen resultan impresionantes y son consideradas el resultado de la conjunción de varios aspectos: la persistencia de desaparecer a víctimas que se inflige intencionadamente con la finalidad de sembrar terror en la sociedad, situaciones que convergen con la existencia de estas conductas delictuales como prácticas empleadas por actores armados cuyo propósito es invisibilizar sus crímenes y por ende lograr la impunidad sobre sus actos.

Según el informe sobre “desapariciones forzadas de mujeres en Colombia” realizado por la Fundación “Nydia Erika Bautista” se resalta la ausencia de registros fehacientes, contrastados y unificados sobre desaparición forzada por parte de las autoridades estatales. Con ello, menciona que según la Unidad de Retención y Reparación de Victimas (UARIV), para febrero de 2015, el número de víctimas directas ascendió a 44.841, de ellas, 5.121 se corresponden con casos de niñas y mujeres.

Por otro lado, el informe ya mencionado indica que el Instituto de Medicina Legal ha cuantificado las desapariciones en 2.300 y 12.000 cuyos casos son calificados como ‘mujeres desaparecidas sin información’. Existiendo un subregistro de las cifras de personas desaparecidas, en el caso de las mujeres, se les deja a un lado sus desapariciones, se oculta la verdad y se distorsiona la realidad de las mismas.

Caso de México

La desaparición forzada de personas, cometida por fuerzas del Estado o por particulares, es uno de los principales problemas en la agenda pública de México. Se le considera una violación grave de derechos humanos y un delito continuo, pues implica el desconocimiento del paradero de una persona y el sufrimiento constante de sus familiares, respecto a su situación. En México existen más de 74 mil personas no localizadas, según datos de la Comisión Nacional de Búsqueda. Según México Evalúa, este delito es “combatido” por el Estado mexicano con recursos insuficientes y una baja capacidad institucional. Una referencia es que de 2006 a junio 2020 se ha encontrado 3,978 fosas clandestinas, en las que se han exhumado 6,625 cuerpos.

En los últimos 14 años ha existido una tendencia de alza en los índices del delito de desaparición de personas según datos del Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED). A pesar de que existe una prevalencia de desapariciones de hombres frente a las mujeres, cuando se trata del grupo de personas menores de edad, las cifras indican que las niñas desaparecidas son significativamente mayores a las de los niños, resaltando que entre 2007 y 2017 se registraron 3,419 mujeres adolescentes[1] desaparecidas (60,1%) frente a 2,211 hombres (39,3%).

Para el año 2020, existen 23 estados que reportan más de cien casos de mujeres desaparecidas, siendo Nuevo León, Jalisco, Puebla, Tamaulipas y Estado de México los que concentran el mayor número, con más de 1,000 casos de niñas y mujeres. De esta manera, la desaparición forzada se convierte en una preocupación que arrastra un historial agravado y genera temores fundados en mujeres, adolescentes y niñas con el simple hecho de salir de sus hogares y encontrarse expuestas tan solo por su género.

Caso de Venezuela

Las desapariciones de niñas, adolescentes y mujeres son una realidad en Venezuela y constituye un delito invisibilizado en la oportunidad de esperar una investigación seria, diligente y eficaz. Estas desapariciones son una de las tantas formas de violencia camuflada por el Estado y que se ejemplifica con el hecho de que no se cuenta con estadísticas oficiales segregadas para comprender la gravedad de cada caso. En este sentido, son las organizaciones de la sociedad civil quienes realizan un monitoreo de las desapariciones de niñas, adolescentes y mujeres en Venezuela, seleccionando y recopilando noticias de medios digitales nacionales y regionales para que las mujeres y la sociedad puedan aproximarse a conocer gradualmente la realidad de las desapariciones forzadas.

Para el año 2020, según la organización Éxodo, se registraron 126 (47,01%) niñas, adolescentes y mujeres desaparecidas, frente a 91 (33,95 %) niños, adolescentes y hombres, así como otras 51 (19,02%) personas sin identificar. Para los meses de enero a marzo de 2021, ya habían desaparecido al menos 30 (58,82%) niñas, adolescentes y mujeres, frente a 21 (41,17%) niños, adolescentes y hombres, estos datos hacen evidente que la desaparición forzada ocurre principalmente a las mujeres, niñas y adolescentes constituyéndose en una forma de Violencia basada en Género que no está siendo atendida diligentemente y con especial enfoque de género por las autoridades estatales.

El impacto de género de la desaparición forzada

En ciertas circunstancias, un problema considerable es que muchas desapariciones de mujeres no son denunciadas, o bien aquellas que si se denuncian no son registradas por las autoridades. Ejemplo de ello es el caso Campo Algodonero vs. México, donde se examinó la desaparición de mujeres en Ciudad Juárez, México, y la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) concluyó que los funcionarios policiales y judiciales no consideraban que los delitos cometidos contra mujeres fueran tan importantes o tan graves como aquellos cometidos contra hombres.

Por otro lado, según lo señalado por el Centro Internacional para la Justicia Transicional “las mujeres son consideradas víctimas de la desaparición forzada no solo cuando ellas mismas son desaparecidas, sino también como familiares de una persona desaparecida”, esto se debe a que mientras los hombres suelen ser los principales blancos de la desaparición forzada, las familiares sufren también una serie consecuencias a largo plazo y a menudo violaciones de los derechos humanos a consecuencia de la desaparición.

En razón de las desigualdades de género arraigadas en la tradición, raza, cultura, religión y clase de la región latinoamericana, las mujeres a menudo experimentan las consecuencias sociales, económicas y psicológicas de las desapariciones de manera diferente que los hombres, debido a que son las mujeres quienes sufren la mayor pobreza y victimización cuando el desaparecido es el principal, o incluso el único sostén de la familia de sus familias. En muchos países, las personas de los sectores más pobres de la población, quienes apenas logran sobrevivir día tras día, son blanco más fácil de las desapariciones forzadas. Por tanto, esta violación puede empujar a las familias lideradas por mujeres hacia la pobreza extrema.

 

Latinoamérica no tiene por qué ser un lugar inseguro para nosotras, las mujeres, debemos poder salir de nuestras casa sin miedo a que un día nos desaparezcan, ¡basta ya!

 

Por Roxana Vivas

 

Fuentes:

Centro Nacional de Memoria Histórica: Hasta encontrarlos. El drama de la desaparición forzada en Colombia [en línea] http://centrodememoriahistorica.gov.co/micrositios/hasta-encontrarlos/ Consultada del 20.08 al 25.08.21

México Evalúa: “Todos tenemos derecho a ser buscados”: clamor ante la crisis de las desapariciones forzadas [en línea] 2020 https://www.mexicoevalua.org/todos-tenemos-derecho-a-ser-buscados-clamor-ante-la-crisis-de-las-desapariciones-forzadas/ Consultada del 20.08 al 25.08.21

Velasco-Domínguez, María., Castañeda-Xochitl, Salomé.: Desaparición de mujeres y niñas en México: aportes desde los feminismos para entender procesos macro sociales [en línea] 12.03.2020 https://www.redalyc.org/journal/509/50963078006/html/ Consultada del 20.08 al 25.08.21

Plumaje: La desaparición forzada de niñas y mujeres [en línea] 30.01.2020 https://www.animalpolitico.com/blog-invitado/la-desaparicion-forzada-de-ninas-y-mujeres/ Consultada del 20.08 al 25.08.21

Centro Internacional para la Justicia Transicional: Las desaparecidas y las invisibles. Repercusiones de la desaparición forzada en las mujeres [en línea] 03.2015 https://www.ictj.org/sites/default/files/ICTJ-Global-Desapariciones-Genero-2015-ES.pdf Consultada del 20.08 al 25.08.21



[1] Grupo de 12 a 17 años de edad.