Viernes, 03 de julio, 2026
Hernández, Daniel
En Caracas, niños, niñas y adolescentes que permanecían en servicios de hospitalización del principal hospital pediátrico del país, el J.M. de los Ríos, tuvieron que ser desalojados preventivamente de distintas áreas por riesgos debido a la afectación generada por los terremotos
La emergencia generada por los terremotos del 24 de junio en Venezuela pone en riesgo la continuidad de tratamientos de los niños, niñas y adolescentes con enfermedades no transmisibles, cuyas vidas dependen de tratamientos. Existen brechas de atención generadas y agravadas por la actual situación de emergencia, especialmente en Caracas y La Guaira.
Proteger a las infancias debe ser prioridad para el Estado, la sociedad y la respuesta humanitaria, especialmente a aquellos niños, niñas y adolescentes que ya se encontraban en situación de vulnerabilidad antes de la catástrofe.
Los factores que más inciden en la salud de aquellos con enfermedades no transmisibles son los riesgos de seguridad y movilidad; el déficit de personal especializado preexistente y la necesidad de reforzar la respuesta en la emergencia con personal capacitado para condiciones críticas y la falta de equipos de apoyo, diagnóstico, insumos, medicinas esenciales y medicamentos de alto costo, así como suministros médicos de los distintos servicios especializados.
Se debe garantizar el suministro permanente de medicamentos de alto costo para los prolongados tratamientos de niños, niñas y adolescentes con enfermedades como leucemia y otros tipos de cáncer, enfermedades renales, neurológicas, hematológicas y demás condiciones que requieren un tratamiento constante para permitir la supervivencia.
La emergencia además reduce las opciones de transporte para las familias de niños, niñas y adolescentes que deben movilizarse desde otros estados y desde las zonas afectadas hasta los centros de atención. El sistema público de transporte ha paralizado el servicio en distintos momentos desde la emergencia y las opciones privadas son reducidas o costosas para familias de escasos recursos. Su salud depende de recibir tratamientos y atención frecuente en los centros hospitalarios. Se requiere garantizar el traslado para estas familias.
En Caracas, niños, niñas y adolescentes que permanecían en servicios de hospitalización del principal hospital pediátrico del país, el J.M. de los Ríos, tuvieron que ser desalojados preventivamente de distintas áreas por riesgos debido a la afectación generada por los terremotos. Varios niños, niñas y adolescentes de la unidad de diálisis del hospital J.M. de los Ríos tuvieron que ser trasladados a otra unidad de diálisis de la capital por los efectos de los terremotos. Hasta el 30 de junio, solo se mantenía abierta el área de terapia y emergencia del hospital, mientras se estudia reparar y reabrir gradualmente espacios de hospitalización.
Mediante un informe preliminar sobre la situación del Sistema de Protección en Gran Caracas, La Guaira y Aragua ante la emergencia por terremotos, organizaciones de la sociedad civil llaman a establecer un mecanismo nacional de coordinación para la protección de niños, niñas y adolescentes en medio de situaciones de emergencia. Esto debe incluir a aquellos con enfermedades o condiciones especiales de salud.
Imagen de Julio César Velásquez Mejía en Pixabay