Lunes, 24 de agosto, 2026
Hernández, Daniel
Según un estudio de la Cepal de 2020, “Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad social en América Latina: retos para la inclusión”, existe un legado de exclusión que tiene su origen en la esclavitud y que sigue presente en la actualidad
La pregunta no es si Venezuela es una sociedad racista; sino cómo podemos aprender de forma colectiva a ser una sociedad menos racista. En el marco del Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, resulta importante hablar sobre esto.
El racismo es una construcción social que no siempre funciona de forma consciente. Hay procesos de socialización en los hogares, colegios y espacios públicos que influyen en las percepciones y prejuicios que podemos tener sobre nosotros mismos y sobre las demás personas. En ese sentido, discriminar por el color de piel, nacionalidad, religión u orientación sexual, no siempre es un proceso racional. Sin embargo, si luego de un proceso de reflexión se reconoce que el racismo está mal, ya que atenta contra la dignidad y la libertad de las personas, la inacción o indiferencia no puede ser una opción, todos podemos contribuir a ser una sociedad menos racista.
El psicólogo Carl Jung sostenía que las personas tenemos "sombras", un arquetipo que contiene aspectos reprimidos, ocultos o rechazados de la personalidad. A nivel de las sociedades, esto parece replicarse. Existen aspectos que las sociedades no están dispuestas a enfrentar de manera directa. En el caso de Venezuela, el racismo es uno de esos aspectos incómodos de tratar. Más allá de las narrativas típicas, donde se aborda que el mestizaje como una evidencia de peso o se señala que no hay discriminación racial, sino de clase socioeconómica; existe evidencia concreta de cómo existe la discriminación racial.
Según un estudio de la Cepal de 2020, “Afrodescendientes y la matriz de la desigualdad social en América Latina: retos para la inclusión”, existe un legado de exclusión que tiene su origen en la esclavitud y que sigue presente en la actualidad. Por ejemplo, se indica que hay mayor mortalidad infantil entre jóvenes afrodescendientes. En el caso específico de Venezuela, se menciona como la mortalidad de niños/as es de 18% frente al 14% de los no afrodescendientes. También son las personas afrodescendientes quienes más ocupan los puestos de trabajo vinculados al servicio doméstico y son los que menos ocupan trabajos de corte intelectual.
De igual manera, según la Encuesta de Nacional sobre Condiciones de Vida (ENCOVI) de la Universidad Católica Andrés Belleo, ya señalaba para el año 2022, que solo 10% de la población autoidentificada como negra, se encontraba cursando educación universitaria entre los 18 y 24 años frente a 25% por parte de la población autoidentificada como blanca. También en ese estudio se señaló que las personas autoidentificadas como negras son 6.4% más pobres que las personas autoidentificadas como blancas.
El sacerdote Pedro Trigo, S.J. describe en "La Cultura del Barrio" cómo la construcción del discurso de mestizaje, como sinónimo de igualdad, se trató de una acción deliberada por parte de las élites venezolanas durante el siglo XIX y XX para generar una concepción de nación mucho más sólida y prevenir tensiones sociales basadas en las identidades étnicas.
Publicaciones como “La Negritud en Venezuela o Vestigios africanos en la cultura del pueblo venezolano de Angelina Pollak-Eltz o " Estudio de Gentilicios africanos en Venezuela" de Miguel Acosta Saignes, se tratan de obras fundamentales para entender la afrovenezolanidad y cómo ha operado el racismo en Venezuela.
Desde una perspectiva de Derechos Humanos y considerando estos antecedentes cómo podemos ser una sociedad menos racista.
Apropiación de leyes:
En Venezuela, existe la Ley Orgánica contra la Discriminación Racial con su última modificación en octubre de 2021. Si bien se establecen multas para casos de discriminación y la obligación de exhibir un cartel con el texto del artículo 8 de esta ley, no existen políticas públicas para educar y prevenir. En ese sentido, la sociedad civil se debe apropiar de esta ley, cuestionar su efectividad, apostar su amplitud y promover su fiscalización.
Acciones afirmativas:
Venezuela celebra desde 2005 el “Día de la afrovenezolanidad” cada 10 de mayo. Pero resulta una fecha carente de contenido y celebración nacional. De igual manera, el 24 de marzo, se conmemora la abolición de la esclavitud en el país, que ocurrió en 1854, pero no se explora en su significado ni se genera debate sobre las implicaciones sociales que ello representó. De igual manera, la reinterpretación histórica del 12 de octubre como "Día de la Resistencia Indígena", no ha significado un cambio sustancial en la narrativa del país para que no se reproduzca una visión de discriminación hacia la población indígena.
Reconocer la interseccionalidad:
La discriminación racial no opera como una dimensión aparte del resto de la sociedad. Cuando se aborda las diferencias de clases sociales, hay una dimensión étnica que atraviesa esas diferencias. De igual manera, cuando se aborda la orientación sexual, posiciones políticas y confesión religiosa, esa dimensión étnica está presente. No es lo mismo para una persona con fenotipo blanco de la ciudad capital expresar su posición política u orientación sexual, que para una persona con un fenotipo afro o indígena en un contexto de vulnerabilidad. Inclusive en un contexto de vulnerabilidad, la experiencia empírica demuestra que es probable que la persona que posea características físicas más asociada a la blanquitud pueda conseguir empleo de manera más rápida que una persona con esas características "no hegemónicas" dentro de las narrativas oficiales.
Compartir experiencias:
El poder de la palabra no se debe subestimar, hay que visibilizar las problemáticas asociadas con el racismo en Venezuela. Hay que compartir los testimonios y las vivencias personales. Hay historias que pueden salvar vidas. No se trata de algo banal hablar sobre cómo los patrones de belleza presionan a niños y niñas o cómo esto inciden en la autoestima de las personas que pueden llegar odiar su propio cabello, color de piel e inclusive a negar su propio origen familiar, solo para encajar en el estándar social marcado por esas narrativas oficiales.
No cosificar a las personas por su identidad étnica:
La justificación de que no existe una actitud racista por parte de una persona o institución porque hay personas con identidades étnicas no blancas en ese círculo social o espacios, se trata de una forma de cosificación. Se despoja a la persona de su dignidad y se aborda como si fuese un objeto para exhibir. Como se comentó antes, el racismo se construye a través de un proceso de socialización, no siempre de forma consciente. Inclusive las personas racializadas, no están exentas de tener actitudes racistas como pasa con el fenómeno del "colorismo".
Documentar los casos de discriminación racial:
Es fundamental documentar los casos de discriminación racial, ya que, sin evidencia concreta sobre casos de discriminación, se abre un espacio para la especulación de aquellos grupos y voces en la opinión púbica que niegan la existencia del racismo en Venezuela. No es necesario ser una persona experta en la temática para empezar a documentar. Solo con identificar y registrar en redes sociales la existencia de casos de discriminación racial, ya se está contribuyendo a la construcción de una memoria colectiva contra el racismo.
Exigir reparación:
Más allá de las multas impuestas por el Estado, existe una discusión a nivel global donde resulta necesario que Venezuela se pueda incorporar; y se trata de la reparación hacia las personas que sistemáticamente han sido discriminadas y anteriormente esclavizadas. Por ejemplo, existen comunidades en estados como Miranda, Sucre, Aragua, Anzoátegui, Amazonas, Bolívar y Zulia, que mantienen unos altos índices de pobreza estructural al mismo tiempo que son zonas con una presencia de población mayoritariamente afrodescendiente e indígena. En ese sentido, se vuelve necesario promover la aplicación de políticas públicas focalizadas en una mayor habilitación de oportunidades para el desarrollo individual y colectivo, especialmente en el acceso a la educación y empleo.