Miércoles, 30 de mayo, 2018

“Las prácticas irresponsables de Haiyu han destrozado vidas en el pueblo costero de Nagonha, contribuyendo probablemente a la aparición de inundaciones repentinas que ponen a más de mil personas en grave riesgo de desaparecer en el Océano Índico, y han dejado sin hogar a centenares de personas", declaró Deprose Muchena, director regional de Amnistía Internacional para el África Austral


Ante la decisión del gobierno de Mozambique de suspender las operaciones de extracción de la empresa minera china Haiyu después de que Amnistía Internacional denunciara el coste humano de las prácticas irresponsables de la empresa, Deprose Muchena, director regional de Amnistía Internacional para el África Austral, ha declarado:

“Las prácticas irresponsables de Haiyu han destrozado vidas en el pueblo costero de Nagonha, contribuyendo probablemente a la aparición de inundaciones repentinas que ponen a más de mil personas en grave riesgo de desaparecer en el Océano Índico, y han dejado sin hogar a centenares de personas.

“Con tantas vidas en peligro, la decisión del gobierno de Mozambique de suspender la actividad minera de Haiyu es una medida bienvenida. Sin embargo, si el gobierno de Mozambique quiere proteger en serio los derechos humanos de las personas de Nagonha, es esencial que se consulte realmente con la comunidad en todas las conversaciones para facilitar un acceso igual y efectivo a la justicia a todas las víctimas de abusos contra los derechos humanos.

Información complementaria

El 28 de marzo de 2018, Amnistía Internacional publicó un informe sobre las irresponsables actividades de extracción de la empresa minera china Haiyu en Mozambique. El proceso de extracción ha puesto a los más de mil habitantes del pueblo costero de Nagonha, en la provincia de Nampula, en grave riesgo de desaparecer en el Océano Índico.

El informe, Our lives mean nothing: the human cost of Chinese mining in Nagonha, Mozambique, denuncia que las operaciones de la empresa minera Haiyu contribuyeron probablemente de forma significativa a la inundación repentina que sufrió el pueblo de Nagonha en 2015 que destruyó 48 casas y dejó a 290 personas sin hogar.

Haiyu no hizo una evaluación del impacto medioambiental adecuada ni consultó con la comunidad antes de emprender sus actividades, a pesar de que el derecho internacional y la legislación nacional le exige hacerlo.