Miércoles, 10 de abril, 2019

“La decisión de Airbnb de seguir permitiendo el listado de alojamientos en asentamientos ilegales israelíes en la Cisjordania ocupada es un acto censurable y cobarde que supondrá otro devastador golpe para los derechos humanos de la población palestina”, declaró Mark Dummett, investigador de Amnistía Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos


En respuesta al anuncio de Airbnb de que, tras una acción judicial colectiva entablada por abogados israelíes, ya no retirará todos los alojamientos en asentamientos ilegales israelíes en Cisjordania, Mark Dummett, investigador de Amnistía Internacional sobre Empresas y Derechos Humanos, ha declarado:

“La decisión de Airbnb de seguir permitiendo el listado de alojamientos en asentamientos ilegales israelíes en la Cisjordania ocupada es un acto censurable y cobarde que supondrá otro devastador golpe para los derechos humanos de la población palestina”.

“Esta decisión constituye una abdicación, sumamente vergonzosa, de la responsabilidad de Airbnb como empresa de respetar el derecho internacional humanitario y de los derechos humanos en todos los lugares del mundo en los que opera. Esto incluye los asentamientos ilegales de Israel en los Territorios Palestinos Ocupados. También saca a la luz la vacuidad de sus afirmaciones respecto a ser una empresa que valora los derechos humanos".

“Airbnb está tratando de exonerarse a sí misma declarando que donará los beneficios de estos alojamientos a causas benéficas, pero eso no cambia el hecho de que, al seguir promoviendo el turismo hacia los asentamientos ilegales, está ayudando a impulsar la economía de esos asentamientos. Al hacerlo, está contribuyendo directamente al mantenimiento y la expansión de los asentamientos ilegales, un acto que infringe los Convenios de Ginebra y constituye un crimen de guerra en virtud del Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional.”

“Airbnb tuvo una oportunidad clara de tomar la decisión correcta de respetar y defender los derechos humanos y utilizar su influencia para sentar un precedente en el sector turístico. En lugar de eso, ha optado por enterrar la cabeza en la arena, haciendo caso omiso de las flagrantes pruebas que señalan que está ayudando a alimentar abusos que causan un sufrimiento inmenso a la población palestina".

“La marcha atrás de Airbnb demuestra por qué no podemos limitarnos a contar con que las empresas tomarán las decisiones correctas, y por qué necesitamos que los gobiernos cumplan con su obligación interviniendo y aprobando leyes que obliguen a sus empresas a respetar los derechos humanos.”

Amnistía Internacional y otras organizaciones de derechos humanos han puesto repetidamente de manifiesto cómo las empresas de turismo digital que operan en los asentamientos en la Cisjordania ocupada están contribuyendo a violaciones masivas de derechos humanos. En los últimos 52 años, la expansión de los asentamientos israelíes ha expulsado a miles de palestinos y palestinas de sus casas, ha destruido sus medios de vida y les ha privado del acceso a recursos esenciales como el agua y la tierra cultivable.