Miércoles, 17 de noviembre, 2021

"Si no dedicamos todos nuestros esfuerzos a resolver esta amenaza existencial para la humanidad, lo perderemos todo”, ha declarado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard


Los dirigentes han traicionado desastrosamente a toda la humanidad al no proteger a las personas más afectadas por la crisis climática, sino ceder a los intereses de las empresas del sector de los combustibles fósiles y otras poderosas corporaciones, ha afirmado hoy Amnistía Internacional al acabar un año más la Conferencia de la ONU sobre el Cambio Climático (COP26). Tras dos semanas de negociaciones de los dirigentes mundiales en Glasgow, la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, ha declarado:

“La Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático no ha conseguido llegar a un resultado que proteja al planeta ni a sus habitantes, sino que ha traicionado los principios fundacionales de las Naciones Unidas: el compromiso con las personas antes que con los países o los Estados. En sus negociaciones, nuestros dirigentes han tomado decisiones que ignoran o desvirtúan nuestros derechos como seres humanos o los utilizan como moneda de cambio, a menudo descartando a las comunidades más marginadas del mundo como daños colaterales que cabe asumir”.

“No comprometernos a mantener el aumento global de la temperatura por debajo de 1,5°C condenará a más de mil millones de personas, la mayoría del Sur global, a carecer de agua suficiente, y a cientos de millones a sufrir olas de calor extremas. A pesar de este desastroso panorama, los países ricos no se han comprometido a dar dinero para indemnizar a comunidades que sufren pérdidas y daños ocasionados por el cambio climático. Tampoco se han comprometido a proporcionar financiación climática a países en desarrollo, fundamentalmente en forma de subvenciones, una decisión que amenaza a los países más pobres —los peor preparados para afrontar la crisis climática— con niveles de deuda insostenibles”.

“Resulta muy decepcionante comprobar las muchas deficiencias existentes en el acuerdo de la COP26 que favorecen los intereses de las empresas del sector de los combustibles fósiles, en menoscabo de nuestros derechos. El acuerdo no pide que se eliminen gradualmente todos los combustibles fósiles y los subsidios a todos ellos, lo cual demuestra la falta de ambición y de medidas audaces, necesarias en este momento crítico. Además, el enfoque de la compensación de carbono en que se centran los países ricos, sin ni siquiera adoptar medidas adecuadas de protección ambiental y en materia de derechos humanos, pasa por alto la amenaza que supone para las comunidades y los pueblos indígenas que corren peligro de ser desalojados de sus tierras para dar paso a estos programas. Se trata de un sustituto falso e inaceptable de los verdaderos objetivos de cero emisiones”.

“Las decisiones tomadas por nuestros dirigentes en Glasgow tienen graves consecuencias para toda la humanidad. Dado que han olvidado claramente que están al servicio de las personas, las personas deben unirse para demostrarles lo que se puede lograr. En los próximos 12 meses debemos unirnos para pedir a nuestros gobiernos que tomen medidas ambiciosas sobre el cambio climático, centradas en las personas y en los derechos humanos. Si no dedicamos todos nuestros esfuerzos a resolver esta amenaza existencial para la humanidad, lo perderemos todo”, ha declarado la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.