Martes, 19 de julio, 2022

La comunidad empezó a protestar contra las labores de demarcación, pero los agentes de seguridad respondieron con uso de la fuerza, lanzando gases lacrimógenos a los manifestantes y utilizando contra ellos armas de fuego. 


Más de 70.000 indígenas masáis corren peligro de ser desalojados de sus tierras ancestrales de pastoreo para hacer sitio a un proyecto turístico, desde que, el 7 de junio, un grupo paramilitar llegó a la localidad masái de Loliondo (región de Arusha, norte de Tanzania) para ejecutar el plan de las autoridades de apropiarse de las tierras —tanto ancestrales como explícitamente registradas— del pueblo masái. El 9 de junio, la comunidad empezó a protestar contra las labores de demarcación, pero los agentes de seguridad respondieron con uso de la fuerza, lanzando gases lacrimógenos a los manifestantes y utilizando contra ellos armas de fuego. Un total de 25 personas de la comunidad fueron detenidas y, posteriormente, han sido acusadas de conspirar para asesinar a un agente de policía. Las autoridades deben poner fin a la operación de seguridad de Loliondo, dejar inmediatamente en libertad a las personas detenidas y suspender los posibles planes de apropiación de tierras en curso.

Actúen: redacten su propio llamamiento o utilicen esta carta modelo

Presidenta Suluhu Samia Hassan
President Suluhu Samia Hassan

President's Office

Utumishi Street, P. O. BOX 670,

Dodoma, Tanzania

Correo-e: ps@utumishi.go.tz

Twitter: @SuluhuSamia

Excelencia:

 

Le escribo para transmitirle mi preocupación por la operación de seguridad en curso en la localidad de Loliondo (región de Arusha, norte de Tanzania) y por la detención y reclusión arbitrarias de 25 personas de la comunidad masái por haber ejercido sus derechos a la libertad de expresión y de reunión pacífica.

El 7 de junio, llegó a la localidad de Loliondo un operativo de seguridad —compuesto por unas 700 personas, en su mayoría agentes de policía, guardaparques, militares y otras fuerzas de seguridad— para ejecutar el plan de las autoridades de apropiarse de 1.500 kilómetros cuadrados de tierras comunales del pueblo masái. El 9 de junio, en cuatro localidades (Ololosokwan, Oloirien, Kirtalo y Arash), los soldados recurrieron a la fuerza a fin de dispersar a personas de la comunidad que se habían congregado para protestar contra las labores de demarcación, retirando a tal fin las balizas que las fuerzas de seguridad habían colocado para señalar los límites de las tierras que el pueblo masái reclamaba. Según dos testigos presenciales, las fuerzas de seguridad empezaron a disparar contra los manifestantes con armas de fuego y utilizaron también gas lacrimógeno. Muchas personas sufrieron lesiones y algunas recibieron heridas de bala.

Antes de que terminara la protesta, unas 20 personas de la comunidad masái —algunas de ellas, de edad avanzada— fueron arbitrariamente detenidas (10 de ellas, cuando celebraban una reunión para discutir los planes del Estado sobre la demarcación de las tierras). El 16 de junio, estas personas fueron falsamente acusadas del asesinato de un agente de policía, pese a que su detención se había producido antes, incluso, de la muerte de éste. Desde entonces, la formulación del delito ha sido modificada en cuatro ocasiones, para dejarla en “conspiración para asesinar”, al tiempo que se han añadido cinco personas más a la lista de acusados.

La demarcación de las tierras del pueblo masái contravino las resoluciones del Tribunal de Justicia de África Oriental. Es más, el hecho de desalojarlo de sus tierras ancestrales, sin su consentimiento libre, previo e informado constituirá una violación de sus desechos humanos, lo privará de sus medios de sustento y afectará a su forma tradicional de vida. La fuerza empleada por la policía provocó lesiones graves y puso en peligro la vida de personas de la comunidad masái.

Lo insto a suspender las propuestas de transformación de las tierras masáis hasta que la comunidad masái haya dado su consentimiento libre, previo e informado tras un proceso significativo de consulta, y a garantizar una investigación eficaz sobre el empleo de la fuerza contra manifestantes. También lo insto a ordenar la libertad inmediata de las 25 personas de la comunidad masái recluidas por su participación pacífica en protestas contra los desalojos, y a retirar los cargos que pesan en su contra.

Atentamente,
[NOMBRE]

Información complementaria

Loliondo es una división del distrito septentrional tanzano de Ngorongoro, perteneciente a la región de Arusha. Limita con el Parque Nacional de Serengeti por el oeste, el Área de Conservación de Ngorongoro por el sur y Kenia por el norte. Más de 70.000 masáis corren peligro de ser desplazados de sus tierras ancestrales de pastoreo para hacer sitio a un proyecto turístico. Estas personas están siendo desalojadas de sus tierras comunales a medida que se desarrollan las labores de demarcación, pese a que hay una causa judicial pendiente de resolución ante el Tribunal de Justicia de África Oriental. En 1992, el gobierno tanzano arrendó toda la división de Loliondo como coto de caza a una empresa de los Emiratos Árabes Unidos.

La reciente operación de las fuerzas de seguridad constituye el cuarto intento de desalojar al pueblo indígena masái —dedicado al pastoreo— de sus pastos de Loliondo, en el contexto de una disputa que se prolonga desde hace ya más de 10 años. Las fuerzas de seguridad se desplegaron también en 2009, 2013 y 2017, cuando desalojaron a la comunidad de cuatro localidades: Ololosokwan, Oloirien, Kirtalo y Arash. El 25 de septiembre de 2018, el Tribunal de Justicia de África Oriental dictó varias resoluciones, en las que instaba explícitamente al Estado a detener los desalojos de indígenas masáis hasta que se resolviera la causa interpuesta por la comunidad contra el Estado. Casi dos semanas después de que empezaran las labores de demarcación y se desplegaran las fuerzas de seguridad por Loliondo, el tribunal emitió una notificación de aplazamiento y aplazó su sentencia hasta la sesión de septiembre de 2022.

Las personas detenidas son: Molongo Daniel Paschal, Albert Kiseya Selembo, Simeli Parmwati, Lekayoko Parmwati, Sapati Parmwati Sirikoti, Ingoi Olkedenyi Kanjwel, Sangau Morongeti Ngiminiso, Morijoi Ngoisa Parmati, Morongeti Meeki Masako, Kamabatai Lulu, Moloimeti Yohana Saing’EU, Ndirango Senge Laisier, Joel Clemes Lessonu, Simon Naiam Orosikiria, Damiani Rago Laiza, Mathew Kursas Njausi, Taleng’o Twambei Leshoko, Kijoolu Kakenya Olojiloji, Shengena Joseph Killel, Kelvin Shaso Nairoti, Lekerenga, Fred Victor, Wilson Tiuwa Kilong, James Memusi Taki y cinco personas más.

 Pueden escribir llamamientos en:  inglés

También pueden escribir en su propio idioma.

 Envíen llamamientos lo antes posible y no más tarde del: : 7 de septiembre de 2022

Consulten con la oficina de Amnistía Internacional de su país si desean enviar llamamientos después de la fecha indicada.

Nombre y género gramatical preferido: 

: Miembros de la comunidad masái de Loliondo, including Molongo Daniel Paschal, Albert Kiseya Selembo, Simeli Parmwati, Lekayoko Parmwati, Sapati Parmwati Sirikoti, Ingoi Olkedenyi Kanjwel, Sangau Morongeti Ngiminiso, Morijoi Ngoisa Parmati, Morongeti Meeki Masako, Kamabatai Lulu, Moloimeti Yohana Ndirango Senge Laisier, Joel Clemes Lessonu, Simon Naiam Orosikiria, Damiani Rago Laiza, Mathew Kursas Njausi, Luka Kursas Njausi, Taleng’o Twambei Leshoko, Kijoolu Kakenya Olojiloji, Shengena Joseph Killel, Kelvin Shaso Nairoti, Lekerenga, Fred Victor, Wilson Tiuwa Kilong, James Memusi Taki y cinco personas más. (Masculino y femenino).