Viernes, 17 de julio, 2026

En reacción a las noticias sobre la posible muerte de más de 500 personas después de que dos embarcaciones que llevaban principalmente a personas refugiadas rohinyás naufragasen frente a la costa de Myanmar, el investigador de Amnistía Internacional sobre Myanmar, Joe Freeman, comentó:

“Estas noticias son un recordatorio desgarrador de las opciones cada vez más terribles entre las que tienen que elegir muchas personas rohinyás hoy en día. La gente no arriesga la vida en el mar a menos que las alternativas sean aún más insoportables. Tras decenios de persecución, apatridia, conflicto y graves penurias humanitarias, muchas personas no tienen un lugar seguro al que regresar.”

“Estas travesías por mar siempre son peligrosas, pero el hecho de que se estén realizando durante la temporada del monzón, cuando las condiciones de navegación son más adversas de lo habitual, pone aún más de relieve los riesgos que las personas están dispuestas a asumir para escapar de las terribles condiciones tanto en los campos para personas refugiadas de Bangladesh como en la tierra natal de la población rohinyá, en el estado de Rajine, Myanmar.”

“En Bangladesh, las familias rohinyás carecen de ayuda, educación y alojamiento adecuado. Además, se enfrentan al reclutamiento forzado por parte de grupos armados y al secuestro con fines de extorsión por bandas delictivas, prácticas que Amnistía Internacional ha documentado en entrevistas realizadas anteriormente a padres, madres y jóvenes. En Myanmar, la mayor parte del estado de Rajine se encuentra actualmente bajo el control del Ejército de Arakán, al que Amnistía Internacional y otras organizaciones han acusado de someter a la población rohinyá a trabajos forzados, lo que refuerza las condiciones similares al apartheid creadas por el ejército de Myanmar.”

“Por ello, no es de extrañar que estas tragedias en el mar sigan produciéndose; al contrario, no hacen sino poner aún más de relieve la necesidad de encontrar soluciones duraderas tanto en Bangladesh como en Myanmar. Los gobiernos de toda la región deben reforzar las operaciones de búsqueda y rescate, garantizar el acceso oportuno a la protección para quienes buscan un lugar seguro y colaborar para poner fin al ciclo de abandono que sigue poniendo en peligro la vida de la población rohinyá.”

“Estos hechos también deben servir de advertencia a las autoridades de Bangladesh y a la comunidad internacional para que impidan las repatriaciones forzadas. Las condiciones en el estado de Rajine no permiten un retorno seguro y digno, como demuestra el hecho de que la población siga huyendo del lugar al que el gobierno de Bangladesh pretende devolverla de manera forzosa.

Información complementaria

Se teme que más de 500 personas, que, según se cree, eran mayoritariamente refugiadas rohinyás, hayan muerto después de que dos embarcaciones desaparecieran o naufragaran, según los informes, frente a la costa de Myanmar a finales de junio y principios de julio.

Según organismos de la ONU, las embarcaciones zarparon del estado de Rajine con personas que huían del conflicto, la persecución y unas condiciones humanitarias cada vez peores; algunas de ellas habían viajado desde los campos de personas refugiadas de Bangladesh.

Según los informes, estos incidentes se produjeron en medio de las peligrosas condiciones marítimas propias de la temporada del monzón y ponen de relieve los riesgos constantes a los que se enfrentan las personas rohinyás que emprenden peligrosas travesías en busca de un lugar seguro.