Martes, 12 de julio, 2016


Para algunos niños y niñas el periodo de vacaciones escolares no solo es un descanso de las tareas y del despertar súper temprano, si no que con ellas en ocasiones se hace presente una forma de violencia que a menudo pasa inadvertida.

Los padres y el profesorado, así como las autoridades escolares, han de ser conscientes de que el acoso escolar no es un simple juego de niños ya que fácilmente puede provocar una gran infelicidad, generando un deterioro en el desarrollo de la vida de infantes, en los distintos ámbitos donde se desenvuelva.

El acoso escolar según la psicóloga Alejandra Sapene (2015) se trata de un “fenómeno que se caracteriza porque una persona, deliberadamente, hace acciones donde busca herir a otra persona, pueden ser reiterados y se dan en relaciones en las que hay desigualdad de poder; es decir un acto o una serie de actos de una o varias personas contra otra persona que no es capaz de defenderse ante dicha situación. Esos sucesos son intimidatorios, agresivos, y pueden ser físicos o verbales; produciéndose por un tiempo prolongado y casi siempre fuera de la mirada de los adultos”.

Durante las vacaciones niños y niñas gozan de protección al estar cerca de sus padres o representantes... al menos eso es lo que la mayoría de las personas podrían pensar. Sin embargo el acoso escolar no tiene vacaciones y se encuentra inmerso en las tecnologías de información y comunicación con la forma del “ciberacoso” o "ciberbullying " que es una acción violenta y hostil en donde muchas veces el perpetrador es alguien quien oculta su verdadera identidad. El alcance de esta acción no puede ser controlada con facilidad debido al acceso en redes.

Según Smith (2010), el ciberacoso es un acto agresivo e intencionado llevado a cabo de manera repetida y constante, mediante el uso de formas de contacto electrónicas por parte de un grupo o de un individuo contra una víctima que no puede defenderse fácilmente.

Willard (2012),  lo define como el envío y acción de colgar textos o imágenes dañinas o crueles por Internet u otros medios digitales de comunicación. Por lo tanto definimos al ciberbullying  como un fenómeno que se caracteriza porque una persona, deliberadamente, hace acciones donde busca herir a otra persona, haciendo uso de los medios de comunicación o sitios web, como correo electrónico, sitios de redes sociales, salas de chat, foros, mensajería instantánea o teléfonos celulares; para ejercer el acoso psicológico entre iguales, con vejaciones, insultos, amenazas y chantajes. Estos actos son reiterados y se dan en relaciones en las que hay desigualdad de poder, diferencias de intereses, entre otros.

Por esta razón y sabiendo que en cualquier lugar o periodo este fenómeno de violencia esta frecuentemente y al  asecho los padres, representantes,  maestros y maestras deben estar  informados y dispuestos para intervenir y prevenir estos casos a fin de realizar acciones de erradicación de la violencia extrema en aulas de clase y otros espacios inclusive en redes sociales.

A continuación se describen una serie de orientaciones para detener el acoso escolar y proteger a las niñas y los niños de este tipo de violencia:

  • Observar al niño o la niña. Estar atento a los cambios de humor y de comportamiento, la motivación al estudio, frecuentes enfermedades leves como dolor de estómago o jaquecas.
  • Escuchar y conversar. Los niños y las niñas casi nunca mienten en estos temas. Es importante escuchar lo que reporta y cómo se siente, sin juzgarle.
  • Mantener la calma. Es importante estar calmado y adoptar una actitud de comprensión y atención, transmitiendo seguridad y tranquilidad.
  • Decirle que no es culpable. Todas las personas tenemos derecho a ser protegidas contra cualquier forma de violencia y a ser tratados con respeto.
  • Reforzar su autoestima, reconocer sus capacidades, habilidades y el esfuerzo por haber pedido ayuda.
  • Comunicar la situación a la escuela. Es importante que el centro escolar conozca la situación y mantener una comunicación continua y de colaboración con ellos.
  • Darle la oportunidad de ampliar el grupo de amigos y amigas. Las actividades fuera del centro escolar permite que se relacione con chicos y chicas de su edad.
  • Mantener una buena comunicación basada en la confianza. Facilitará que acuda a nosotros en caso de recibir algún contenido o invitación que le provoque malestar o incomodidad.
  • Recomienda a tu hijo no responder a las agresiones. En caso de ciberacoso, guardar los mensajes como prueba (no tiene que abrirlos), bloquear al remitente o denunciarlo a través de la web o red social en la que es acosado.

A pesar de ser los principales responsables y quienes tiene que generar prácticas y políticas para evitar y combatir este fenómeno, la lucha contra el acoso escolar no solo pertenece a las instituciones educativas, todos y todas debemos abocarnos a esta causa y erradicarla por completo para que los niños y niñas puedan ejercer su derecho al buen trato; es importante educar a los niños y niñas en el rechazo de cualquier tipo de violencia, física o verbal. En definitiva, el acoso escolar es violencia extrema que afecta a una gran parte de la población escolar, es tortura hostil y sistemática contra otra persona que tiene el derecho de crecer en espacios seguros donde se les garantice todos sus derechos.

Escrito por Evelyn Montilla