Jueves, 29 de septiembre, 2016


Educación en derechos humanos, supone dos retos frente al tema de la violencia: Uno se genera desde el trabajo arduo que supone hacer de la educación formal un espacio donde se desarticule o se desmantelen prejuicios que generan discriminación frente a las diferencias con las otras y los otros y el segundo reto no menos importante es acompañar a las personas a reconocer al resto.

Una educación excluyente, en donde las diferencias generan burlas, luchas de poder, rechazo, exclusión, injusticias, impunidad,  son generadores de sociedades violentas. Las escuelas y en especial su currículum como agente de reproducción social, no ha hecho sino reforzar en su interior las discriminaciones que se dan en la sociedad.

En las escuelas las acciones de violencia, discriminación, maltrato, rechazo, burla, agresiones verbales y físicas se les conoce como violencia escolar. Y su repunte en los últimos años se acrecienta teniendo como saldo cifras fatales de muertes por suicidio niñas, niñosy jóvenes a nivel mundial y efectos negativos sobre la vida emocional de las personas y las familias que lo padecen. 

Muchas veces para las y los docentes enfrentar situaciones discriminatorias, excluyentes, entre el alumnado es un generador perturbador en sus aulas de clase. Muchas y muchos tienen la convicción que potenciando la autoridad frente a estas situaciones, se disminuye la problemática y lo cierto es que pensar en procesos autoritarios no genera espacios formativos que disminuyen estas conductas disruptivas entre alumnos al contrario se incrementan.

Educar en derechos humanos supone centrar los objetivos en la transformación actitudinal, es parte de lo que Amnistía Internacional propone frente a la violencia en donde se repuntan los esfuerzos,  llevando la  educación en derechos humanos a las escuelas a través de su campaña contra el acoso escolar, en donde con actividades para el alumnado y formación a las y los docentes buscamos prevenir, sensibilizar, formar y erradicar formas de violencia dentro de las escuelas. 

En nuestros talleres de formación de facilitaoreas y facilitadores contra el acoso escolar, reforzamos la importancia de generar espacios para desmantelar los prejuicios, comprendiendo el proceso que se requiere para ello, desmantelar los prejuicios supone aceptar las diferencias, reconocerlas, y comprender al otro como diferente, es aceptar que ante los ojos de los demás somos diferentes entendiendo las diferencia como ganancia no como carencia. Ello contribuye a erradicar acciones discriminatorias.

Formamos a quien participa a confrontar las diferencias propias con las otras mediante la comunicación y el diálogo asertivo.

Experienciar junto con el profesorado estrategias que propicien el diálogo y la comunicación en el aula desde la comprensión empática, y el reconocimiento de su propia razón y la de los demás los llevará a mejorar los canales de comunicación.

El diálogo asertivo que la o el docente use e invitarles a construir algo nuevo a partir de las razones de cada quien y de aquello que es considerable valioso propicia la valoración al otro como a él mismos.

Con dinámicas de integración las falicitadoras y los facilitadores aprenden  a propiciar el desarrollo de la solidaridad entre su clase, haciéndose énfasis en las necesidades del otro y colaborar entre todas y todos a satisfacerlas. Así frente al niño(a) con alguna condición especial logramos sensibilizar para la inclusión. 

Se trata de que las facilitadoras y los facilitadores vivan  la experiencia de como pueden, generar formas de convivencia armoniosa, es decir educarlos para la comprensión, el respeto, la valoración positiva y el compromiso que supone mejorar acciones propias. Introduciéndose así el lenguaje de derechos humanos de dignidad e igualdad.

Te invitamos a conocer aún mas de nuestras actividades de EDH, si te interesa participar no dudes en escribirnos a EDH@AIVEN.ORG.

Escrito por Enza Petraglia