FUNDACIÓN BENGOA ACTÚA CONTRA EL HAMBRE Y LA DESNUTRICIÓN EN VENEZUELA

Jueves, 25 de enero, 2018
Por: Buada Blondell , Gabriela

A finales de 2017 el trabajo de la Fundación Bengoa permitió corroborar que en algunas comunidades –como la zona de Baruta, ubicada en la Gran Caracas- niñas y niños perdieron hasta 14 kilos


Durante los últimos años en el país, las familias tienen que hacer magia para alimentar a sus hijos e hijas debido a la grave crisis que se acrecienta día tras día. Los investigadores de la ONG en la actualidad se preocupan por las estrategias que están implementando las familias venezolanas para comer en medio de la desesperación de no encontrar nada en los supermercados.

Maritza Giménez, directora de la Fundación Bengoa manifestó que, en los últimos años, los profesionales de la organización concentran sus actividades investigativas en sistematizar y elaborar propuestas y estrategias para que la emergencia humanitaria que sacude al país no continúe dejando más víctimas mortales. “Las familias no pueden adquirir los alimentos que tradicionalmente necesitan consumir, inventan métodos para que sus hijos no pasen hambre, alguno de ellos no tan nutritivos”, detalló.

Un verdadero drama

A principio del mes de enero la Fundación Bengoa y Provea informaron que muchos venezolanos ingieren alimentos para animales, ya que la escasez y los altos costos de los productos afecta el estilo de vida y hábitos de alimentación de las personas. Últimamente, las noticias en páginas informativas y redes sociales alertan sobre esta insalubre y peligrosa práctica e incluso señalaron que en el Centro Comercial Los Próceres (Ipsfa), ubicado en Caracas, estaban vendiendo salchichas para perros; y las personas que las compraban afirmaban que era para su propio consumo, detallando además el modo de preparación y cómo combinarlas con huevos para rendirlas.

“Que los venezolanos estén consumiendo alimentos para animales es una dramática consecuencia de la violación del derecho a la alimentación por parte del Estado, por no tomar las medidas para garantizar el acceso a la población a productos de la dieta básica, de manera segura y a precios accesibles” afirmaron voceros de estas organizaciones especialistas en el derecho a la alimentación.

Los estudios y análisis recientes realizados por la Fundación Bengoa advirtieron en reiteradas oportunidades que los alimentos para animales no pueden ser consumidos por las personas de ninguna forma, ya que estos rubros no cumplen con las condiciones óptimas de salubridad, por ser en su mayoría subproductos de desecho que contienen bacterias desde el proceso de producción. Las consecuencias del consumo humano de estos alimentos son graves, debido a que pueden producir enfermedades o incluso la muerte.

También la organización manifestó preocupación por la afectación del estado psicológico de las personas, ya que la desesperación por encontrar comida las obliga a conformarse con el consumo de un alimento que fue diseñado exclusivamente para animales. 

Conciencia ciudadana

Desde hace más de dos años la Fundación Bengoa se ha convertido en una de las organizaciones que registra datos de niños, niñas y mujeres que en Venezuela se ven impactados constantemente por los altos costos de los alimentos y la escasez de los productos básicos, necesarios para mantener una alimentación balanceada y sana. Por ello, sus distintos programas trabajan con profesionales dedicados a fortalecer la necesidad de instar a las autoridades en aceptar la ayuda humanitaria.

“En mi casa comenzamos a comprar el arroz picado porque se conseguía en las pajareras del mercado, además que es más económico y un kilo alcanza para dos días para toda la familia”, afirmó una habitante de la Parroquia Santa Teresa del centro de Caracas.

Estos son testimonios que se hacen comunes actualmente en los espacios de acción de la organización, y es que, en medio de la crisis que golpea al país la fundación concentra su trabajo en lograr concienciar a la población por medio de sus programas y ayuda a resaltar la importancia en que la ciudadanía conozca que no se debe caer en el error de comer alimentos para animales o a hacer cosas inusuales que puedan exponer sus vidas a consecuencia de la desesperación.

Recomendaciones ante la crisis

La organización también recomienda alternativas más sanas para hacer frente a la crisis alimentaria que van desde consumir proteínas más económicas como las vísceras: hígado, riñones, bofe, lengua de res, preparar sardinas o aquellos pescados o moluscos que sean más económicos en la temporada hasta rendir las proteínas con vegetales y carbohidratos simples y complejos para obtener vitaminas, hierro y minerales, los cuales son necesarios para el desarrollo cognitivo.

Los programas que desarrollan en la Fundación Bengoa para contrarrestar esta situación son:

  • Faro Nutricional: se encarga de avisar a las autoridades en caso de que exista un estado de alerta nutricional para que estos tomen cartas en el asunto. Esto lo realizan mediante un monitoreo constante del estado nutricional de la población venezolana.
  • Información y Difusión: básicamente se encarga de correr la voz sobre los buenos hábitos alimenticios, permitiendo a las comunidades el acceso a información importante y de interés acerca del tema. De igual forma, fomentan el interés en la gente a estudiar más acerca de la nutrición y sus ramas con la finalidad de tener más y nuevos profesionales en el área.
  • Asistencia Técnica y Capacitación: fortalece y ofrece capacitación a profesionales, técnicos y voluntarios, de grupos sociales, educativos, empresas que intervengan en la fundación y se sumen a la causa para ayudar a comunidades específicas en temas de alimentación y nutrición.
  • Alianzas y RSE: desarrolla y fortalece las capacidades de las personas que forman parte de las redes de relaciones de niños, niñas, padres, madres y adolescentes.

Para contactarlos visita su página web www.fundacionbengoa.org, o síguelos en Twitter @fundacionbengoa


Tags: Derecho a la alimentación, Emergencia humanitaria, crisis de alimentación, Venezuela, Fundación Bengoa.

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