Sábado, 18 de septiembre, 2021

La brecha salarial se da por estereotipos de género marcados en la sociedad que profundizan la desigualdad. Los Estados están en la obligación de cerrar estas brechas, sin embargo, en Venezuela las mujeres trabajan en situaciones precarias


Cada 18 de septiembre, desde el 2019, se conmemora el Día de la Igualdad Salarial, esto con el fin de promover los derechos laborales de todas las personas, pero con gran énfasis en garantizar que las mujeres puedan recibir un salario de igual valor por su trabajo. Según Naciones Unidas, en todo el mundo, existe una brecha salarial relacionada al género de un 23% y las mujeres ganan 70 centavos por cada dólar que gana un hombre.

En Venezuela, la lucha por el salario justo es una de las grandes banderas del gremio de trabajadores y trabajadoras, pues el salario mínimo no cubre las necesidades básicas. Las mujeres trabajadoras se ven afectadas de manera distintiva por toda la crisis sistematizada y la agudización de la pobreza y cuando exigen por sus derechos laborales son objeto de represión por parte del Estado.

Cuando hablamos de salarios y mujeres es necesario señalar que la mayoría de las mujeres venezolanas, según cifras de ENCOVI, se encuentran en el sector informal y representan a la gran mayoría de las personas más afectadas y empobrecidas en el contexto de crisis actual.

Leída Marcela León Molina, presidenta de Central de Trabajadores/as Alianza Sindical Independiente (Central ASI) asegura que la pobreza en Venezuela tiene rostro de mujer ya que “la mayoría está en el sector más precarizado, en el sector de menores ingresos, que es el sector no dependiente de la economía informal” e incluso señala que existe una informalización del trabajo formal “porque la mayoría de las personas del sector público o privado están haciendo emprendimientos para poder sobrevivir”

Francesca Pérez del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Universidad Central de Venezuela (SINATRAUCV) remarca que algunas mujeres que están en el sector formal deben acudir, al mismo tiempo, al informal para poder subsistir, lo que quiere decir que tienen varios trabajos remunerados y ejemplifica que “en el caso de las trabajadoras públicas, los salarios no permiten costear la canasta básica, las pone en un a premura de establecer nuevas formas -informales- para saciar este déficit adquisitivo”

Agregando a lo anterior, Francesa Pérez explica que en el país “la jefatura familiar está mayoritariamente dirigida por mujeres, esto representa que sobre nuestros hombros está la responsabilidad del ingreso familiar”, por lo que los hogares más pobres están sostenidos por mujeres que tratan de sobrevivir, a lo que Pérez continúa explicando que a las mujeres también “se le suma gestionar el colapso de los servicios públicos, pero con la llegada de la pandemia se le sumó el cuidado y la atención de niños, niñas y adolescentes, personas dependientes y adultos mayores”; es decir, las mujeres están en jornadas laborales mal remuneradas y otras jornadas que no son reconocidas -ni remuneradas- como trabajo.

Consecuentemente, las mujeres trabajadoras enfrentan grandes barreras que principalmente son estructurales y derivadas de la Emergencia Humanitaria Compleja. Leída explica que en Venezuela hay leyes que promueven la igualdad salarial, pero que el gran obstáculo está en la aplicabilidad de las mismas. “A las mujeres se les dan empleos a tiempo parcial y eso hace que el salario sea menor. Otro obstáculo es que en las contrataciones colectivas no se ha visibilizado o determinado cláusulas que determinen la igualdad salarial y ocupacional”, dice León.

Por otro lado, el Estado Venezolano ha reprimido a personas que deciden levantar sus voces para exigir salarios dignos, y en estas protestas están las mujeres en la primera línea, debido a que representan a la mayoría de los gremios más afectados como lo son el de salud y el de educación. Francesca Pérez señala que en el transcurso del 2020 y 2021 van cerca de nueve trabajadoras detenidas arbitrariamente por exigir condiciones y salarios que cubran la canasta básica. A esta injusticia se le suma, de acuerdo con Pérez, el Memorándum 2792 “el cual es una medida arbitraria e inconstitucional, que pretende, no solo cercenar la libertad sindical, sino también criminalizar a quienes se manifiesten en la defensa de sus derechos”.

El Estado venezolano tiene una gran deuda con las mujeres trabajadoras, con la igualdad salarial, la cual no solo debe quedar en una ley, sino que debe ir respaldada por políticas públicas reales que permitan la garantía y goce de los derechos laborales de las mujeres. La compleja situación de Venezuela complica lograr la justicia laboral y más en un país donde se reprime a quienes protestan por sus derechos, afectando principalmente a mujeres empobrecidas por toda la precariedad existe en el mercado laboral. 

Pérez asegura que “reducir la brecha salarial es un compromiso adquirido de todas las naciones, y es un compromiso con la agenda de las mujeres que se traduce en igualdad de oportunidades y condiciones para las mujeres”, a lo que León agrega que como mujer trabajadora cree que se debe articular con todos los actores que permitan reducir la brecha y así lograr la no discriminación y no segregación.

 

Por Melanie Agrinzones

 

 

 

Fuentes consultadas

CEPAZ. (2020). Encovi 2020: ¿Cómo estamos las mujeres? https://cepaz.org/noticias/foro-encovi-2020-como-estamos-las-mujeres/

Naciones Unidas. (2021). Día Internacional de la Igualdad Salarial. https://www.un.org/es/observances/equal-pay-day